Series

La imagen, antes un átomo, se rompe dentro del sistema: la coexistencia de la molécula. La autosuficiencia del registro único se derrumba ante la necesidad del vínculo. En este capítulo, el arte solo existe en la integridad del conjunto.

Una serie respira. Se silencia en latencia, se cierra o arrastra al artista hacia rutas sin rumbo. Ninguna linealidad la ata, solo la urgencia de la cohesión.

La obra es un cuerpo en flujo. La pieza habita, simultáneamente, el rastro y la captura. Un organismo que ocupa el intervalo entre la luz y el tiempo, donde las partes se integran para que el todo se potencie.

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